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Me
brota de las manos un lamento
ahogado en el intento de atraparte,
una niebla de adioses se levanta
y esfuma los jardines y las fuentes.
Anidaste en mis brazos desde siempre
frágil plumón de estío y alborada
esculpí tus latidos con mis sueños
sumergida en tu voz y en tu mirada.
Y te fuiste
surcando lejanías,
desdibujó el espacio tu silueta
y escudriñé las nubes impiadosas
y soporté la ausencia que dolía.
Reconstruyo tu imagen lentamente
con retazos que encuentro en el recuerdo,
intento los senderos venturosos
de la ilusión bruñida en las esperas.
Torbellino de gritos que se hunden
en el profundo abismo del silencio
y el espacioso mar que nos separa
dibujado en oleajes de distancias.
Aleteo de pájaros heridos
agitándose en arduas despedidas,
adiós perdido en sombras de impotencia
y un imposible abrazo que se aleja.
Y aquí estoy
invadida de esperanzas
hincada en el altar de la impaciencia
dispersando anhelos en el viento
remontando peldaños en el tiempo.
Y aquí estoy
deshojándome en la arena
detenidos mis pasos en la orilla,
esperando el alígero navío
que me traiga la luz de tu regreso
.
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