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Ella
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nació leve como un lirio, Ella nació trémula y pequeña, Un designio inmemorial de antiguas rosas conjugó en femenino su latido. Estatura que crece, talle esbelto, inquietante marea en sus entrañas, voluptuoso capullo desflorado, placer, embelesado en el dolor. Ancestrales impulsos la acostaron en la ofrenda abismal de su destino, arrebato de ardor, de goce y grito, Ella es la impetuosa fuerza del Amor. Una añeja espera se instaló en la luna, repetida luna que crece en el tiempo, desbordante savia que nutre el misterio, Ella es la paciente sonrisa que sueña. Cristal que se destroza en los peñascos, cáliz inmolado en el milagro, temblor desgarrante de orillas punzantes, súbito gemido que agita el silencio. Ella es el arrullo de níveas palomas, Ella es la caricia de diáfanas brisas, plácido remanso de miedos dormidos, suavidad de seda, tibieza de nido. Ella se hizo espada vibrando en la lucha, peldaño a peldaño, palabra a palabra, trepó hasta las cumbres, llegó a las alturas y encontró sus sueños flotando en las nubes. Ella es el sereno matíz de la tarde y el adiós callado de espejos perdidos, Ella es una hoja caída en el viento que teje crujientes alfombras plateadas. Ella es la mirada que descubre el alma, Ella es la cadencia del mar más profundo, volcán y torrente, aurora y poniente, es pétalo, es beso, es llanto…es Mujer. |
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